La indignación popular por las desproporcionadas cargas policiales contra los estudiantes valencianosfueron ayer más fuertes que las porras. Los antidisturbios cambiaron de actitud y vigilaron pasivamente las protestas, dirigidas contra la inusitada violencia empleada por los agentes contra los estudiantes, muchos de ellos menores.
Al mismo tiempo, la presión popular obligó a los responsables políticos a anunciar investigaciones por las cargas de la víspera, que se saldaron con 25 estudiantes detenidos, entre ellos seis menores. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díez, que comparecerá en el Congreso para dar explicaciones, admitió por la mañana en Catalunya Ràdio que pudo cometerse “algún exceso” por parte de algún agente, aunque por la tarde rectificó y aseguró que al hablar de “excesos” se refería “de manera muy especial a los que cometen los radicales y violentos que aprovechan determinadas circunstancias para hacer cosas que no deben”. [Leer más →]




















